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Oraciones  Invocaciones a Pancho Sierra para un caso de emergencia Señor Jesús, Rey de Reyes, Rey del cielo y de la tierra, tú que nos envia...

sábado, 11 de julio de 2026

ESCRITO DOCTRINARIO DE LA HERMANA IRMA DEDICADO A PANCHO SIERRA

ESCRITO DOCTRINARIO DE  LA HERMANA IRMA DEDICADO A PANCHO SIERRA 


Mis queridos hermanos espirituales, unos meses antes de su partida al mundo espiritual alguien le preguntó a Don Pancho Sierra:" Maestro, ¿ a quién le dejan ustedes el poder?",y el taumaturgo   respondió: "Al que se lo gane, los profetas no se hacen,nacen, en la tierra os dejé a María, búsquenla porque ella seguirá la Misión"
Es por esta sencilla razón que debemos comprender que Pancho Sierra es puntal principal de nuestra Misión, es la base en la cual la Madre María comenzó su apostolado de bien y de ayuda al prójimo.
Pero lo que debemos tener bien en cuenta es que Dios le otorgó a don Pancho Sierra el carisma de la curación solamente con un vaso de agua del aljibe de la estancia "El Porvenir", o en ciertas ocasiones colocando la mano sobre la cabeza del paciente.
Don Pancho jamás recetaba yuyos ni remedios caseros y cuando por medio de su clarividencia diagnosticaba alguna enfermedad física en la cual el paciente debía ser sometido a una intervención quirúrgica, aconsejaba llevarlo de inmediato al cirujano, pues es bien sabido que muchísimas personas recibieron la ayuda inmediata de Sierra librándose  al instante de sus dolencias sin tener necesidad de operarse.
Queridos Hermanos, no hace falta ser muy inteligente para comprender que Dios manda a la tierra a seres elgidos y dotados para sanar corporal y espiritualmente.
Tenemos también el caso del famoso  Padre Pío de Pietralcina, quien en San Giovanni Rotondo(Italia) realizaba maravillosas curaciones imponiendo sus manos, en las cuales tenía imprenadas las llagas de Nuestro Señor Jesucristo, por eso lo llamaban "El Estigmatizado".
Fue muy comentada una anécdota que es un verdadero testimonio del maravilloso poder del Padre Pío; sucedió que una mujer gravemente enferma en México a la cual le habían diagnosticado una leucemia escribió al Padre Pío solicitándole una ayuda. Al recibir la carta y viendo la gravedad de la consultante, el sacerdote capuchino le envió el guante que cubría su mano estigmatizada, y aquí viene el hecho notable, pues la mujer, al recibir el guante, con sólo tocarlo y colocarlo sobre su cuerpo, se sanó inmediatamente.
Sepan comprender,hermano queridos, que estas almas vienen enviadas por Dios a la tierra muy de tanto en tanto para hacernos comprender que la fe lo puede todo y que Dios también tiene sus emisarios que trabajan a su servicio para acercarnos  justamente por medio de la fe al camino del Señor.
Tenemos también el caso de la Madre María, a quien yo tuve la dicha de conocer desde que era muy pequeñita, pues ustedes saben muy bien que yo nací en esta hermosa Misión y desde muy pequeñita mi madre me llevaba a la casona de la calle Rioja 771 y también al Templo de Temperley, donde predicaba la querida Madre María.
Justamente estando un día en la casona de la calle Rioja pude presenciar algo realmente notable. Corría el año 1926 y ese día la Madre María daba conferencia en Rioja cuando le llevaron a una mujer desahuciada con una infección en el cuero cabelludo.
La habían tratado muchímos médicos, había tomado infinidad de remedios y seguidos muchos tratamientos sin encontrar  solución a su grave dolencia.Recuerdo que tenía la cabeza envuelta en una toalla y cuando estuvo frente a la Madre Maria se quitó el envoltorio de su cabeza realmente impresionaba y hasta un olor desagradable despedía el cuero cabelludo.
Inmediatamente la Madre María la llevó hasta la pileta y abriendo la canilla le mojó la cabeza durante varios minutos y luego con el jabón de la ropa suavemente fue lavando y después enjuagando. Todos los presentes mirábamos la escena llenos de asombro, hasta que  del último enjuague la Madre tornó una palangana llena de agua y en presencia de todos nos mostró a todos lo que había quedado en el agua, observando que hasta gusanos había despedido de su cuero cabelludo aquella desdichada mujer, pero que a los pocos días se habia curado totalmente.
Sin embargo mis queridos hermanos, a pesar de testimonios tan elocuentes como el que les acabo de narrar, del cual yo misma fui testigo, hay personas que hasta el día de hoy creen que Pancho Sierra o la Madre María eran curanderos. De ninguna manera, pues les vuelvo a repetir que nunca recetaban ni yuyos ni remedios caseros ni amuletos; solamente inculcaban la fe en Dios Todopoderoso y como fueron seres dotados de una honda penetración psicológica y un gran carisma sabían calar bien a fondo el problema de los creyentes para luego ayudarlos material y espiritualmente. Solamente con un vaso de agua o la mano en la cabeza realizaban la ayuda inmediata hasta en casos prácticamente deshauciados por la ciencia.
Don Pancho Sierra aconsejaba siempre tomar agua como bebida esenciial y sobre todo beber sorbos de agua en ayunas.

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