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En SALADLLO se comenta el beneficio de la fe

En SALADLLO se comenta el beneficio de la fe  Mientras tanto, en Saladillo se comentaba aquel prodigio de fe y María  sentía desde lo más pr...

martes, 3 de marzo de 2026

En SALADLLO se comenta el beneficio de la fe

En SALADLLO se comenta el beneficio de la fe 

Mientras tanto, en Saladillo se comentaba aquel prodigio de fe y María  sentía desde lo más profundo de su carazón esa fe acrisolada como si hubiera vuelto a nacer.
Nuevamente en los lujosos salones y en las reuniones se la veía sonriente y feliz, pero poco tiempo duró aquella alegria pues al poco tiempo moría su esposo de un ataque al corazón. Aunque este nuevo golpe la afectó mucho, ella estaba preparada porque don Pancho Sierra se lo había anticipado.54

lunes, 2 de marzo de 2026

Pancho Sierra profetiza a María Loredo de Subiza que  es la elegida para continuar un grandiosa misión

Fue entonces que ese momento Pancho Sierra profetizó: "María, tu segundo esposo pronto morirá, y tú no tendrás más hijos de tu carne pero tendrás miles de hijos espirituales porque tendrás que seguir una misión más grande que la de una esposa y una madre, tú eres la elegida y se cumplirá sobre tí la voluntad del Supremo...".
Luego, dándole el vaso de agua del famoso aljibe, rezaron juntos la tradicional oración y colocándole la mano sobre su cabeza, Pancho Sierra continuó diciendole: " Tu dolencia desapárecerá y no es esta agua la que te sanará, sino tu infinita fe en Dios; no creo que nos volvamos a ver pero recuerda que deberás cumplir con tu misión hasta el último día de tu vida, y yo sé que tu gran anhelo es tener hijos. Tuviste uno, en tu primer matrimonio y se te murió, pero te repito que tendrás miles de hijos espirirituales que hasta por debajo de la mesa andarán.....".En esos momentos, María Loredo de Subiza sintió una sensación de paz en su alma, como nunca lo había sentido, y con los ojos llenos de lágrimas respondió: " Me casé muy joven, perdí a mi hijito y a mi primer esposo, he pasado duras pruebas
y ahora paso otra con  mi salud, pero si una misión me encomienda Dios  en la vida, que se cumpla su santa y poderosa  voluntad....".
Aquel memorable encuentro sería el comienzo del apostolado de la que más tarde sería llamada por innumerables adeptos Madre María.
Durante las largas horas de regreso, María se sentia confundida, todo aquello le parecía un sueño, pero desde el fondo de su alma se senía segura y fuerte para lo que Dios quisiera depararle.
Queridos hermanos, mucho se ha escrito sobre el memorable encuentro de María Loredo de Subiza  y Pancho Sierra, y ya saben ustedes que todo lo que don Pancho profetizo se cumplió. A los pocos meses de su visita a Pergamino, María Loredo de Subiza estaba prácticamente curada de su dolencia, otra vez su rostro estaba sonrosado, otra vez tenia ganas de vivir y agradecía infinitamente a Dios haber podido llegar al encuentro de Pancho Sierra.53

sábado, 21 de febrero de 2026

 Fe, Esperanza y Caridad

Estando una tarde la señora María Loredo de Subiza descansando sentada bajo la frondosa arboleda de su residencia,y al verla tan pálida y con un dejo de tristeza en su mirada, se le acercó una criada y con mucho respeto le dijo: "Señora María, ¿Me permite una pregunta?....¿Usted no oyó hablar de Pancho Sierra....?". La joven señora le respondió: "No,no lo conozco....". Entonces la criadita le dijo con énfasis:" Mire señora, es un gaucho muy bueno que hace verdaderos milagros con una oración y un vaso de agua. Yo tuve la oportunidad de conocerlo en Buenos Aires en una casa de la calle Nueva Granada. Ha sanado a muchos desahuciados y ahora se encuentra en el pueblo de Pergamino....¿Porqué no lo vamos a ver?...." La señora María, mirando a la muchacha con una sonrisa le respondió: "Que podrá hacerme ese hombre a mí, si yo ya estoy perdida?....".Tú sabes que mi mal es incurable, y te agradezco tu preocupación por mí pero que se cumpla la santa voluntad de Dios en mi, pues me han visto  tantos médicos, he tomado tantos remedios que hasta hoy estoy perdiendo la dentadura y todos coinciden en lo mismo, solamente un milagro me puede salvar..

Pancho Sierra ronda la mente de María Subiza

Esa misma noche sucedió algo notable: Maria Loredo de Subiza no podía conciliar el sueño y ese nombre, Pancho Sierra, repiqueteaba en su mente como si una fuerza superior le indicara que una esperanza podría existir como último recurso en su vida. A la mañana siguiente, al levantarse, le comentó a su esposo que estaba decidida a viajar a Pergamino acompañada por la criada y su cochero. Su esposo le aceptó la peticion y, luego de recomendarles a los acompañantes las precauciones para el largo viaje, se preparó todo para la partida al día siguiente hacia Pergamino. 
En aquellos días y largas horas de viaje, una esperanza llenaba el corazón de María Loredo  de Subiza, y en la medida que la distancia se acortaba sentía más nunca el deseo de estar frente a aquel gaucho que como último recurso iba a ver impulsada por una fuerza superior.
 Tras largos días de fatigoso viaje, el carruaje ya estaba entrando en el pueblo de Pergamino y rápidamente les indicaron el lugar donde se encontraba la estancia "El Porvenir".
Todos los presentes volvieron la vista al ver detenerse un lujoso carruaje frente a la tranquera de la estancia: era ya el atardecer y al ver descender del coche a una hermosa dama lujosamente ataviada pero con una extrema palidez en su rostro, que le otorgaba y hacía resaltar aún más su belleza ; los ojos de toda esta gente estaban sobre ella.
En esos momentos don Pancho Sierra se encontraba  siempre atendiendo a un grupo de creyentes, y al ver a la bella mujer en la entada de la estancia avanzó hacia ella y le dijo: "Acercate m'hija, bienvenida seas...".
Un estremecimiento corrió por todo el cuerpo de Maria, Era una mezcla de miedo y de emoción a la vez, algo que ella misma no se podía explicar.
Luego Pancho Sierra, colocando su mano en el hombro de la mujer, le dijo con una sonrisa: "Vos no querías venir a verme, ¿verdad?.....pero yo hace mucho tiempo que te estaba esperando...". Luego le preguntó: "¿ Y tu marido?" Ella un poco nerviosa, le respondió:" No ha podido acompañarme pues se encuentra muy ocupado con sus negocios....".
Pancho Sierra elevó su mirada al cielo y acariciándose la barba dirigió luego la mirada hacia la joven mujer y la sorprendio con esta pregunta: "¿Si se te muere ?
Ella sorprendida y angustiada, le respondió:"Por Dios, no diga usted eso...Yo sé que usted lo cuidará..."

viernes, 20 de febrero de 2026

La profecía de don Pancho Sierra


 

La profecía de don Pancho Sierra
 De esta forma, mis queridos hermanos espirituales, llegamos en este relato a mediados del año 1891, el útimo en la existencia del Gaucho Santo de Pergamino.
En una hermosa casona del pueblo de Saladillo, en la Pcia, de Bs. Aires vivía el matrimonio Subiza. Los Subiza eran uno de los más acaudalados habitantes de aquel hemoso y pintoresco pueblo pero en aquella honorable familia vivían en esos momentos horas de angustia e incertidumbre pues acababan de volvre de Bs. Aires, donde después de varias semanas de estudio, los médicos practicantes habían desahuciado a la joven señora María Loredo de Subiza, atacada de un tumor en el pecho.
Esta hermosa dama de 38 años de edad estaba casada en segundas nupcias con don Aniceto Subiza, dueño de vrios matarifes situados en Saladillos ; además, estaba emparentada con familias de alto estirpe y honda raigambre en la sociedad.
El señor Aniceto Subiza no tenía consuelo al comprobar que la salud de du esposa se quebrantaba cada día más y que el diagnóstico que había dado la ciencia no podía ser peor.
Ella lo sabía también y, como era una mujer profundamente religiosa, estaba entregada en cuerpo y alma a la voluntad de Dios.
Pero Dios, mis queridos hermanos, siempre nos enviará un alma buena en nuestro camino; a lo mejor, cuando creemos que ya todo está perdido, alguien nos tenderá una mano si somos buenos y sabemos cumplir con las virtudes teológicas:
Fe, Esperanza y Caridad.

lunes, 16 de febrero de 2026

La famosa anecdota de Pancho Sierra

 Otro hecho notable en el anecdotario de don Pancho Sierra sucedió a mediados del año 1885, cuando llegó a la estancia un hombre joven llamado Ezequiel Molina, quien estaba radicado en Buenos Aires y cuya tía, dueña de una gran estancia vecina a "El Porvenir", se encontraba muy enferma atacada de una fuerte congestión.
La señora era viuda y los sobrinos los únicos herederos. Cuando el hombre estuvo frente a don Pancho le preguntó:"Dígame, maestro,¿tiene para mucho mi tía...",a lo que el Gaucho, frunciendo el ceño le respondió:" Mirá m'hijo, te voy a dar una mala noticia....Lo de tu tía no es una enfermedad grave...Pero quien realmente está enfermo sos vos porque tu corazón no marcha bien; además, la ambición es una  mala artimaña porque es muy triste estar deseando que se muera alguien para cobrar su herencia....".
Al escuchar aquellas palabras Ezequiel saludó de muy mala manera a don Pancho y se  alejó rápidamente de aquel lugar. Poco tiempo después  se supo que Molina había fallecido y su tía vivió muchos años más.
Otro caso extraordinario sucedió a principios del año 1890, cuando llevaron a la estancia una joven señora atacada de las piernas.Ese día, como de costumbre, "El Porvenir" era una verdadera romería y una interminable fila de coches, volantas y sulkys estaban alineados frente a la entrada de la estancia de los Sierra.
Cuando el carruaje que conducía a Nicasia( tal era su nombre) se detuvo frente a la tranquera, un hermano de ella llamado Cipriano gritó a los presentes: " Por favor, alguno que me ayude a bajar a mi hermana, que no puede caminar..." Varias personas ayudaron a la mujer a descender del vehículo y con muletas, muy difícultosamente se podia mantener en pie.
En esos momentos Pancho Sierra estaba como siempre al pie del aljibe y al verla gritó con voz potente:" Déjenla sola, que venga hacia mí...".
Todos los presentes, asombrados, miraron a la mujer, que en su rostro tenía las huellas del dolor y las alternativas de su dolencia física.
Al escuchar las palabras de don Pancho Sierra,el hermano de aquella señora respondió: "Don Pancho, no puede caminar sola, mi hermana hace un mes que quedó tullida de repente...".
El taumaturgo, con la mirada fija en la mujer, volvió a repetir: " Déjenla sola....Caminá m'hija, caminá  que sola podrás llegar hacia mí....". Una fuerza superior impulsó a Nicasia y ante el asombro de todos los presentes pudo llegar sola hasta el aljibe famoso donde se encontraba don Pancho Sierra, quien en esos momentos decía: "La fe y la voluntad firme en Tata Dios nos ayudará siempre en las duras pruebas.....".
Luego le dió a beber el agua, la colocó la mano sobre la cabeza mirando siempra al cielo y al cabo de un rato la hizo sentar en un viejo banco hecho con troncos de eucaliptus y tranquilamente siguió atendiendo a los demás creyentes que pacientemente esperaban su turno en la larga fila. Habría pasado una hora, cuando volviéndose hacia la mujer le dijo:"Bueno m'hija, ya podés irte y dejame las muletas de recuerdo....". Todos los presentes dieron una exclamación de asombro cuando vieron a Nicasia que se incorporó y caminaba sin muletas, como si nada hubiese tenido. El hermano de aquella mujer lloraba de emoción diciendo: "Gracias don Pancho, que Dios lo bendiga..." y su joven hermana, besando las manos del taumaturgo, le dijo:" El primer hijo que yo tenga se ha de llamar Francisco y le diremos Pancho, pues esto que usted ha hecho conmigo, no lo olvidaremos nunca....".
Muchísimas anécdotas más enriquecen la abnegada vida del Gaucho de Pergamino. En cierta oportunidad, estando de recorrida por el pueblo de Salto, recibió la visita de dos muchachos procedentes de Junín. Ese día don Pancho se encontraba en casa de doña Honoria Camargo, como siempre rodeado de una verdadera multitud.
Aquellas jovencitas llegaron hasta Pancho Sierra pero solamente una de ellas era la que se encontraba muy afligida, atacada de una enfermedad de la piel.
Luego de atenderla y darle las recomendaciones necesarias don Pancho le preguntó a su amiga si ella necesitaba algo, a lo que la muchacha respondió que no porque solamente había ido para acompañar a su amiga.
Fue entonces que Pancho Sierra le profetizó: "La verdad m'hija es que vos no necesitás nada, pero quien necesitará mi ayuda será tu padre, puea en ese mismo momento ha sufrido un ataque, pero no te asustés, que no es nada de gravedad, aunque decile que su circulación es mala y que de haga ver por los médicos más seguido, y que no fume tanto porque el tabaco le hace mucho mal...".
Varios días después se confirmó que la profecía de don Pancho era exacta, pues aquella muchacha al regresar a Junín se encontraron con la noticia de que el padre de una de ellas había sufrido un principio de ataque de presión.
Dotado de una intuición poco común y de una extraordinaria clarividencia, su espíritu privilegiado captaba de inmediato cualquier emergencia a larga distancia.












domingo, 15 de febrero de 2026

Capítulo 8° - ESTUDIO DE LOS FLUÍDOS

 Originariamente se emplea el término:"fluído" para designar la fuerza operante de las curas, en los tratamientos por los pases y formas de influencias  exterior sobre individuos, en presencia o a la distancia, en cualquier circunstancia y, aún en los casos de los fenómenos provocados como, por ejemplo,en los trabajos comunes de efectos físicos.

Realmente las influencias en general pueden ser físicas o psíquicas, siendo las primeras, justamente, las que ocurren por influencias de los fluídos, en cuanto las últimas son del campo, también bastante vasto, de los agentes telepáticos,esto es, de los que operan transmisiones de ideas, pensamientos, impulsos, deseos, etc.

El término fluído es genérico e indica las emanaciones, las radiaciones físicas u orgánicas provenientes de otras personas en el ambiente donde se sitúe el enfermo, o de Espíritus desencarnados .
El fluído proveniente de una persona encarnada no es más que el magnetismo humano, emanación de materia orgánica, fuerza animal que existente o resultante de la actividad de las células que forman el cuerpo físico. 
Estos fluídos, estas emanaciones pueden ser buena o malas, benéficos o perniciosos, según las condición física o moral del mismo,o concurren a formar las auras del individuo

Esa emisión puede ser voluntaria o involuntaria,deliberada o inconsciente. Un espíritu, desencarnado, puede impregnar las personas de fluídos ruines, mórbidos, con su simple aproximación, mismo cuando no tenga la idea de hacerlo e ignore lo que está aconteciendo.

La contaminación deliberada, mucho más maléfica que la anterior, transmite al enfermo no sólo los propios fluídos pesados y mórbidos del Espíritu iñferior, como también el contingente psíquico complementario, representado por los malos pensamientos, y por los deseos maléficos del emisor, movilizados por la voluntad.

El fluído malo, dotado de vibración pesada y baja, afecta los centros de fuerza, de estos pasa a los plexos y al sistema nevioso, atacando órganos y produciendo perturbacines psicosomáticas de innumerables aspectos y naturaleza.
Hay fluídos tan pesados, tan animalizados e impuros que poseen mal olor; además del mal que hacen cuando se impregnan en nuestro periespíritu, causan repugnancia y actúan fuertemente sobre los órganos internos.
Los sensitivos (mediums), más que cualquier otro, están sujetos al recibimiento constante de esos fluídos y, sí no proceden diariamente a los trabajos de limpieza psíquica, acabarán por victimas crónicas y sumisas de graves perturbaciones provenientes de la contaminación de fluídos.
Los Espíritus obsesivos condensan fluídos hasta tornales viscosos, fuertemente adherentes y con ellos envuelven las regiones o los órganos que desean alcanzar y hasta  mismo toda el aura de la victima, aislándola a esta completamente del medio exterior; en estos, y no habiendo  reacciones de parte de ésta, ni los mismos Espíritus podrán actuar  socorriendo.
El pase disuelve esta viscosidad y permite la penetración de los fluídos finos y luminosos que restablecen las funciones orgánicas. El fluído bueno, contrariamente, posee vibración elevada y pura que reconforta, estimula las perturbaciones fisicas y morales.
Por los mediums y las personas que dan pases no deben ser viciosas del cigarrilloa, de alcohol, etc, para que, juntamente, con su propio fluído, no transfiera para los enfermos las emanaciones naturales de esos tóxicos, que poducen males innumerables a los organismos enfermos y sensibles.
Tampoco deben dar pases cuando estén enfermos, debilitados o intoxicados por excesos de alimentos o medicamentos, porque, de la misma forma, transfieren para los enfermos esos venenos orgánicos.
Y, aun cuando estén espíritualmente perturbados por "encotos", obsesionados etc.,porque además de sus fluídos, ya de por sí perjudiciales, todavía transferirán para el enfermo, los mimos fluídos malos de los Espíritus perturbadores  con los cuales están en contacto.
Los medium deben purificarse del  cuerpo y espíritu, lo mas posible que se pueda, para que puedan tener fluídos saludables y benéficos con los cuales podrán efectuar cura verdaderas.



miércoles, 11 de febrero de 2026

El poder de la oración y la fe en Dios

La Hermanita Irma nos deja redactados estos testimonios verídicos

Mis queridos hermanos, puedo decirles que es muy rica en anécdotas la vida del Gaucho Santo de Pergamino y que muchas personalidades también concurrían a visitarlo.
Una tarde recibió la visita de Cosme Mariño y de Rafael Hernandez, quienes atraídos por los comentarios de los prodigios de don Pancho Sierra viajaron especialmente a Pergamino para conocerlo e invitarlo a la Escuela Espiritual "Contancia" en Buenos Aires.
Pancho Sierra, haciendo un paréntesis en su agotadora tarea, aceptó aquella invitación y concurrió varias veces a la Sociedad "Constancia" a escuchar disertaciones y también aprovechaba la oporunidad para atender gente de la capital, que se alegraba de sobremanera el tener el privilegio de tan honorable visitante.
Pero lamentablemente don Pancho disponía de muy poco tiempo, pues la gente lo reclamaba en Pergamino, donde lo llamaban "El Doctor del agua fría", "El gaucho Santo" o "El Resero del Infinito".
También recorría las localidades Arrecifes, Rojas y Salton donde pasaba largas horas en meditación en sus momentos de descanso, cuando el tiempo se lo permitía, en el lugar donde actualmente se encuentra el hermoso Balneario de Salto, en la Provincia de Buenos Aires. Según la tradición, don Pancho Sierra se sentaba a meditar donde actualmente se encuentra el manantial que desemboca en el río, justo al final del balneario.
También atendía a los creyentes en la casa de doña Camila Fernández, y en el humilde rancho de doña Honoria Luisa Camargo, quien estuvo a su servicio como ama de llaves, en la estancia "El Porvenir" y a quien don Pancho Sierra curó de una grave dolencia de la cual la ciencia ya había agotado todos los recursos para su curación.
La Sra. Camargo falleció a loa 105 años de edad y su hijo humilde vivienda se conserva actualmente frente al cementerio de Salto y en edte se conserva un vieje aljibe quien fue bendecido por Pancho Sierra cuando atendía a los creyentes en aquel lugar.
En esta forma, mis queridos hermanos espirituales, se desarrollaba la vida de Pancho Sierra, pero lo que verdaderamente seguía siendo misterio era el altillo de la estancia "El Porvenir" pues no siendo don Pancho, nadie nunca insistió en subir a ese lugar.
Se sabe muchas veces, encontrándose atendiendo gente al pie del aljibe, se detuvo de golpe y con paso firme se lo vió subir a altillo y hablar en voz alta allí encerrado; también se escuchaban latigazos o rebencazos que el taumaturgo desataba sobre los muros de aquel misterioso lugar. Luego de largos minutos descendía y continuaba ayudando a los creyentes y no faltaba oportunidad para que alguno le preguntara: "Maestro ¿a quién gritaba y a quién azotaba?....".Y don Pancho respondía con una sonrisa:" A los demonios que saco de encima de ustedes. a esos potros de espíritu rebelde que más de  una vez vienen sobre sus cuerpos...".
Don Pancho Sierra jamás recetaba nada, solamente aconsejaba tener la profunda fe en Dios y en Nuestro Señor Jesucristo, solamente en los casos muy difíciles imponía sus taumatúrgicas manos pues poseía el carisma de la curación y su grandiosa fuerza espiritual lograba levantar a los espíritus caídos y hasta hacer recuperar la salud en casos que la ciencia había desahuciado.
En más de una opotunidad vinieron a consultarle por enfermos que no podían llegar por sus propios medios a la estancia, y don Pancho, aparte de dar el diagnóstico de la enfermedad, les decía a los familiares :" Váyanse tranquilos, que cuando llegue a su casa se encontrará mejor, pues yo estaré con mis pensamiento pidiendo para él..."y así sucedía que al regresar el interesado encontraba mucho mejor al enfermo, tal cual lo había dicho don Pancho Sierra.
Corría el año 1878 cuando llegó a "El Porvenir"un hombre desesperado llamado Justino Aguero; venía procedente de los pagos de Areco a pedirla a don Pancho por su madre, que se hallaba muy grave. Ni bien llegó a la entrada de la estancia y se disonía a sujetar las riendas de su caballo en el palenque, don Pancho Sierra, que se encontraba como siempre atendiendo la larga cola a los pies del aljibe lo miró fijamente y le dijo:" Venís a pedirme por la salud de tr madre...pero ya no puedo hacer nada por ella, tiene muchos años y su misión ya termina.....Está esperando que tu regreses para entregar su alma a Dios....
Días después que a poco de llegar Justino de regreso a Pergamino, su madre había muerto.
Una mañana le llevaron a un niño de cuatro años gravemente enfermo: los padres estaban desesperados y venían de la vecina localidad de Arrecife.
Ese día, como tantos otros, una larga fila de creyentes esperaba turno para recibir la palabra de fe y la ayuda espiritual del famoso taumaturgo. Era tal la desperación de aquellos padres, que de inmediato todos les dieron lugar para llegar hasta don Pancho Sierra. 

Dios escucha la oración de don Pancho Sierra

La madre del niño llorando constantemente y casi de rodillas le rogó: "Don Pancho salve a mi  hijito, se lo pido por Dios,,,,hace dos días  que está inconsciente y no recupre el conocimiento,,,". El padre del niño también estaba desesperado y en sus ojos brotaban las lágrimas.
Pancho Sierra tomó al pequeño en sus brazos, le mojó la cabeza con el agua del aljibe y elevando sus ojos al cielo en voz baja decá la famosa oración; estuvo así varios minutos y todos los presentes también rogaba a la Santísima Virgen por aquel niño que prácticamente parecía sin vida con sus ojitos cerrados y que respiraba muy
pausadamente.
Don Pancho seguia orando con la mano puesta sobre la cabecita del pequeño cuando a los pocos minutos, ante el asombro de todos los presentes, el niño abrió los ojos y empezó a llorar.
La madre del pequeño, con enorme emoción, se
arrodilló frente a Pancho Sierra para agradecer la ayuda recibida, pero el taumturgo con mucho cariño la hizo incorporar y les habló de esta forma a aquellos padres angustiados:"Tata Dios me ha escuchado otra vez, pero ha este niño tienen que llevarlo a Buenos Aires para que lo vean los médicos pues necesitará una operación,porque tiene un pequeño tumor en la cabeza, pero no es cosa mala, sólo necesita ser operado, porque si lo dejan pasar, después sí que será peor.....Yo seguire pidiéndole a Dios para él y para ustedes....".

El poder de la oración y la fe en Dios

Varios días después se supo que todo lo que Pancho Sierra había pronosticado se había cumplido, pues el padre del niño volvió a la estancia "El Povenir" para agradecerle al Gaucho Santo toda la ayuda recibida y para comentarle que la operación de su hijito había sido todo un éxito y que el pequeño ya estaba fuera de peligro y completamene en franca recuperación.
Ya ven ustedes, mi queridos hermanos, la grandiosa obra que realizaba Pancho Sierra y el gran don de Dios que este hombre maravilloso poseía para ayudar a tantos enfermos del cuerpo y del alma y, como en este caso, para diagnosticar la necesidad de una operación por parte de la ciencia. Solamente con una oración y un vaso de agua llegó hasta hacerles devolver la fe a muchos seres que golpeados por las duras pruebas de la vida, la habian perdido.
A medida que pasaba el tiempo la fama del Gaucho Santo de Pergamino se iba agigantaba más y más y los prodigios de don Pancho Sierra eran comentados en todas las partes y una aureola de leyenda, misterio y misticismo rodeaba la figura del Patriarca de Pergamino.
Algo notable en la vida del taumaturgo que hay que destacar es que no se conservan escritos de su puño y letra y jamás nadie logró obtener un autógrafo suyo, como así tampoco fotografias, de las cuales se le conocen dos únicamente en toda su vida.
Otro caso muy comentado en Pergamino fue el de un miembro de la familia Ortiz Basualdo, que estaba desahuciado y que fue llevado a la estancia "El Porvenir" para que don Pancho Sierra lo ayudara por lo menos a no sufrir, pues 
el enfermo padecía terribles dolores estomacales y prácticamente no comía. A los pocos días de aquel encuentro con el Gaucho Santo el enfermo se fue recuperando y vivió muchos años más.
Además, siempre el taumaturgo recomendaba a los creyentes rezar la oración y tomar agua en ayunas con nuestra fe en Dios Todopoderoso.