Don Pancho Sierra y la ciencia
El querido taumaturgo de Pergamino jamás fue contrario a la ciencia médica, nunca recetó remedios o yuyos y cuando por medio de su clarividencia diagnosticaba alguna enfermedad física en el consultante, sobre todo en los casos de intervención quirúrgica.
Pero se debe destacar que en más de una oportunidad don Pancho Sierra curó en el momento solamente imponiendo sus manos y dando agua del aljibe a muchas personas a las cuales la ciencia ya había desahuciado.
Este era el gran carisma que poseía este meravilloso hombre, hoy convertido en uno de los mitos mas importantes, en el plano espiritual, que tenemos en el pais.
Por algo una calle del partido de Salto Argentina lleva hoy su nombre,y que es cargado de todos los ciudadanos que residen allí y de esta manera a través de su nombre por todo el bien que prodigó.
La revista "Pan y trabajo" da un valioso testimonio
En la interesante revista "Pan y trabajo", que se edita en la parroquia de San Cayetano, en el número 86, año 1979, se publicó una hermosa nota dedicada a Pancho Sierra y la referida nota está firmada por el Padre Eduardo Antonio. En ella resalta la virtud caritativa y cristiana de Don Pancho Sierra, siendo dicha revista un importante órgano de una Iglesia Católica Romana tan conocida como es la de San Cayetano, el "Patrón del Trabajo".
En dicha nota el Padre Eduardo Antonio explica que que conoció personalmente a una prma de Pancho Sierra llamada Mariquita Sierra que falleció en 1971, reconociendo las cualidades de hombre humano y caritativo, dotado del carisma para los auxilios a los pobres y los enfemos ,llegándose a la conclusión de que este hombre maravilloso nunca se sintió un ser superior y que jamás comerció con la Misión, pues aparte de su descedencia de familia de alta estirpe, todo lo dió para las obras de caridad, hasta los últimos días de su vida, que extinguió en el año 1891, a los sesenta Este testimonio, como de los pocos descendientes que quedan, es muy importante, pues volvamos a repetir que Don Pancho Sierra era un hombre meditabundo y de pocas palabras,sobretodo cuando no trabajaba en su agotadora Misión.
El eneuentro de Pancho Sierra y la Madre María(Divergencia en la misión)
Mucho es lo que se ha escrito de aquél memórable encuentro que tuvieron una sola vez en la vida don Pancho Sierra con María Loredo de Subiza (la Madre María). Lo positivo es que don Pancho Sierra le sacó un tumor canceroso en el pecho y que le indicó el comienzo del camino que la Madre María que continuar, pues Dios la había elegido para que al irse él, para continuar debía ser la encargada por su infinita FE EN DIOS era la persona indicada para indicar ,para prolongar el bien que había empezado Pancho Sierra , la cumplió ayudando a los hombres, repartiendo sus riquezas practicando la caridad con quien realmente eran humildes y no poseian nada y junto a esa caridad también les daba una palabra de fe en nombre de Dios Todopoderoso.
Aquel memorable encuentro fue en el año 1891, último de la existencia de don Pancho Sierra, y Maria Lourdes de Subiza tenía en aquel entonces recién cumplidos sus 39 años.
Aclarando divergencias
El 15 de marzo de 1892 una Comisión fue constituída para honrar la memoria de Pancho Sierra.
Dicha Comisión debía en adelante cuidar por todos los medios a su alcance de las bien entendidas normas de la comunidad y de tratar en la mejor forma posible los vínculos de relación y fraternidad entre los adeptos a la Misión de Pancho Sierra. El periodista Ricardo Montenegro, en una nota en la desaparecida revista "Folletín", en el número 4,del mes de Julio del año 1975, se refiere al hecho de que la Madre María, siendo sucesora de la obra de don Pancho Sierra, no integró nunca dicha Comisión y que nunca visitó el sepulcro de don Pancho Sierra.
Gracias a Miguelito ese cuadro ya hace diez años fue retirado de ese sitio.
El pastor de los humildes limpia a la Misión.
El Hermano Miguel limpió la Misión de confusionsmo y de fanatismo y lleva en estos momentos como estandarte su verdad, en mas de treinta años de ardua tarea en la Misión. Por eso nos enseña siempre en el Templo que el puntal principal de nuestra Misión es Don Pancho Sierra, pero la base principal de nuestra doctrina cristiana , pues si no hubiese existido don Pancho Sierra, no hubiera existido, ni la Hermana Irma, ni tampoco la MISIÓN.
Este joven predicador sigue el camino más importante de su vida, que es el de reunir a los Hermanos que equivocaron la senda. Dios ilumina su alma con la fuerza del Espíritu Santo y sus enseñanzas basadas en la Santa Biblia,hacen él el Misionero perfecto que guía a sus semejantes por un camino limpio, encendido por el amor a Dios. Su palabra es la espada defensora de miles de cristianos que buscan refugio en él, porque significa la luz que Jesús nos señala, por eso no podemos callar sino que debemos divulgar todo lo que este gran Misionero hace por su prójimo siguiendo los Diez Mandamientos de Nuestro Señor Jesucristo: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo" y él se entrega por completo a esta Grandiosa Misión.
Don Pancho Sierra es el Puntal del Triángulo y es importante reconocer el sacrificio y la grandiosa obra que praticó este extraordinario hombre, por la cual ha ganado su merecido título que pensamos que es el que más puede llevar este carismático criollo elegido por Nuestro Creador y cubierto por el Espíritu Santo: " EL GAUCHO DE DIOS".
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