La hermana Irma
La hermanita Irma, sabiendo que le quedaba poco tiempo de vida, se apresuró para tomar un lugar para levantar el Templo donde la Palabra de Dios a traves de su querido hijo, llevara paz y tranquilidad a las familias argentina y concretó su anhelo donando ese Templo para todos sus semejantes y fundó una campaña de beneficencia que hoy, en la actualidad, hace obras de bien a más de veinte intituciones.
Habiéndose ganado con justo merecimiento por todo lo logrado en esta tierra, por su enome caudal caritativo y dejando para la posteridad el título más preciado:"Hermanita Caridad"
LO QUE NUNCA SE DIJO
Bien es sabido por todos los adeptos más antiguos de La Misión de Hermana Irma recibió un mandato espiritual de don Pancho Sierra para fundar al templo donde actualmente predica el Hno MIGUEL.
Sucedió el día 15 de enero de 1971, cuando golpearon la puerta de la casa de Miguelito, y como siempre la Hermanita Irma atendió el llamado y cuando abrió la puerta se encontró frente a ella a un hombre alto, de bombacha y botas negras y un saco de color gris, su camisa era muy blanca y de aspecto muy personal.
Al verlo, la Sra. Irma de Maresco sintió un estremecimiento en todo su cuerpo y sonriendo dulcemente le preguntó:" ¿Qué desea, señor?"...
Aquel hombre, con voz grave y profunda mirada de bondad le respondió: "Quiero ver a tu hijo, el Hermano Miguel..."
La Hermanita Irma le contestó con su ternura característica, que en ella era habitual: "Mi hijo en estos momentos está predicando en la Chacarita en el Mausoleo de la Madre María y hasta la noche no regresará..."
Entonces, aquel hombre de indumentaria criolla mirando fijamente a la Hermana Irma le dijo,Es hora de que tu hijo deje de predicar en el cementerio, debe tener un Templo, un culto donde adoctrinar a todos los creyentes. He venido desde Salto para darte este mensaje...Y tú querida Hermana, eres la elegida...Tienes que conseguir un lugar para que tu hijo pueda predicar y legalizar el Templo donde él dirá la palabra de Dios.
"Tú has estado muy enferma y no te queda mucho tiempo de vida, tú lo sabes bien, Dios te está esperando y te premiará....Recogerás en el cielo el fruto del bien que has sembrado y tendrás que buscar, aunque sea un galpón, para que todos los creyentes de la Misión se puedan reunir y adoctrinarse para aprender las enseñanzas que dará tu hijo...".
Al escuchar aquellas palabras los ojos de la Hermanita Irma se llenaron de lágrimas pues habían llegado a su corazón de madre. Ella sabía del sacrificio diario que hacía su hijo, no importándole ni el frío ni el calor abundante del verano. Allí estaba él siempre predicando y acercando más a los cristianos más hacia Dios.
Con asombro y emoción a la vez le respondió: "Señor, usted es un dotado pues todo lo que me dijo es la verdad. Hace dos años estuve gravemente enferma y sé que estoy viviendo 'regalada'y tengo el deseo, antes que Dios me llame a su lado, de abrir un Templo para todos los creyentes que durante muchos años siguen a mi hijo querido en la Misión que le inculcamos desde muy pequeño....".
Luego, pasados unos minutos de aquel sorpresivo momento que le ocasionó tanta emoción,la Hermanita Irma le preguntó:" Señor, quiere usted pasar? ¿Cómo se llama? Déjeme su nombre anotado para cuando mi hijo se comunique con usted....".
Fue entonces que aquel bondadoso hombre, sonriendo le respondió: "Con el apuro no traje ni lápiz ni papel. Ve a buscarme donde escribir, pero recuerda lo que te dije: tienes que apresurarte a abrir pronto un Templo. Dios me lo dictó y sé que tu cumpliras...".
Muy sorprendida la Hermanita Irma fue tan rápidamente hasta el escritorio de la habitación de su hijo y tomando un cuadernilo y un lápiz volvió a la puerta de calle, pero mayor fue su sorpresa aún cuando al llegar no encontró a nadie: aquel hombre habia desaparecido. Quedó pensativa un momento....No podía ser....
Con resueltos pasos caminó hasta la esquina pensando que tal vez estuviera allí...Pero nada, absolutamente nada....Regresó a la puerta de su casa, pero pensando en el hombre que vino a preguntar por su hijo y se retiró sin dejar su nombre, y mientras seguía preocupada por esa visita extraña que había desaparecido misteriosamente, se acercaron a ella dos señoras: una era su amiga Angela Espinosa y la otra una creyente de la Chacarita que venía a traerle una carta para Miguelito.
Al verlas, la Hermanita Irma las invitó a pasar; pero ella estaba intrigada, por eso antes les preguntó: "¿No vieron ustedes a un hombre vestido de criollo, pero muy bien parecido?....Y les describió la vestimenta y la figura de aquel paisano. A esta pregunta aquellas mujeres respondieron que nada habían visto...."Nosotros
recien llegamos y no hemos visto ninguna persona aquí....".
Al quedar sola la Hermanita Irma y a medida que las horas pasaban más se acrecentaba en su pensamiento la figura de aquel bondadoso y carismático ser y pensaba: "¿Habrá sido una ilusión ...Pero no....Ella estaba segura que lo había visto y además había dialogado con él, no era ilusión ni estuvo soñando y se repetía "Yo lo ví y hablé con él...". Como ese misterio no lo podía descifrar, guardó respecto a esto la más absoluta reserva y no se lo compartió a nadie, ni siquiera a Miguelito, pues no sabía cómo explicar todo lo acontecido ese día96
Así paso una semana, cuando un domingo de madrugada la Sra. Irma de Maresco tuvo un sueño con el mismo gaucho que golpeó la puerta de su casa e idénticamente con la ropa que ella lo había visto, y en el sueño actual aquel hombre le volvió a repetir: "Vengo a recordarte que tienes que conseguir una casa para abrir un culto ....Debes decirle a tu hijo que el cementerio ya no es lugar para la prédica, debes hacer un Templo y conseguirás una casa que tendrá la fachada de una capilla, Dios y la Virgen te guiarán y yo también. Yo soy Pancho Sierra...".
Así, de esta forma la Hermana Irma recibió el mandato de Pancho Sierra para abrir el Templo, éste era el mensaje que Dios le enviaba a través del Gaucho Santo y la verdad no puede ser más elocuente pues encontró una casa tal cual espiritualmente se lo indicó el Gaucho de Pergamino, una casa cuya fachada era igual que una humilde capillita.
La Hermanita Caridad cumplió el mandato divino y donó el Templo para que todos sus hermanos espirituales tengan un lugar donde orar y adoctrinarse y sobre todo practicar las obras de beneficiencia ayudando a los pobres sin distinción de razas colores, clases ni religiones.
Aún se recuerda la emoción de ese día inolvidable: ella luchó incansablemente para lograr cumplir ese mandato y porque su corazón cristiano estaba designado desde su niñez para hacer la caridad a manos llenas, sin importarle quedarse sin nada y si se lo iban a agradecer o no.En ella estaba hacer el bien y nadie puede decir lo contrario: quienes se llegaron hasta ella jamás se retiraron con las manos vacías y sin que sus problemas encontraran solución. No hay niuguna duda de que Dios la había "elegido por bien de la humanidad"
Esta exquisita mujer, de belleza extraordinaria y angelical, partió de este mundo muy joven97
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