Fe, Esperanza y Caridad
Estando una tarde la señora María Loredo de Subiza descansando sentada bajo la frondosa arboleda de su residencia,y al verla tan pálida y con un dejo de tristeza en su mirada, se le acercó una criada y con mucho respeto le dijo: "Señora María, ¿Me permite una pregunta?....¿Usted no oyó hablar de Pancho Sierra....?". La joven señora le respondió: "No,no lo conozco....". Entonces la criadita le dijo con énfasis:" Mire señora, es un gaucho muy bueno que hace verdaderos milagros con una oración y un vaso de agua. Yo tuve la oportunidad de conocerlo en Buenos Aires en una casa de la calle Nueva Granada. Ha sanado a muchos desahuciados y ahora se encuentra en el pueblo de Pergamino....¿Porqué no lo vamos a ver?...." La señora María, mirando a la muchacha con una sonrisa le respondió: "Que podrá hacerme ese hombre a mí, si yo ya estoy perdida?....".Tú sabes que mi mal es incurable, y te agradezco tu preocupación por mí pero que se cumpla la santa voluntad de Dios en mi, pues me han visto tantos médicos, he tomado tantos remedios que hasta hoy estoy perdiendo la dentadura y todos coinciden en lo mismo, solamente un milagro me puede salvar..
Pancho Sierra ronda la mente de María Subiza
Esa misma noche sucedió algo notable: Maria Loredo de Subiza no podía conciliar el sueño y ese nombre, Pancho Sierra, repiqueteaba en su mente como si una fuerza superior le indicara que una esperanza podría existir como último recurso en su vida.
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