Entrada destacada

La famosa anecdota de Pancho Sierra

 Otro hecho notable en el anecdotario de don Pancho Sierra sucedió a mediados del año 1885, cuando llegó a la estancia un hombre joven llama...

lunes, 16 de febrero de 2026

La famosa anecdota de Pancho Sierra

 Otro hecho notable en el anecdotario de don Pancho Sierra sucedió a mediados del año 1885, cuando llegó a la estancia un hombre joven llamado Ezequiel Molina, quien estaba radicado en Buenos Aires y cuya tía, dueña de una gran estancia vecina a "El Porvenir", se encontraba muy enferma atacada de una fuerte congestión.
La señora era viuda y los sobrinos los únicos herederos. Cuando el hombre estuvo frente a don Pancho le preguntó:"Dígame, maestro,¿tiene para mucho mi tía...",a lo que el Gaucho, frunciendo el ceño le respondió:" Mirá m'hijo, te voy a dar una mala noticia....Lo de tu tía no es una enfermedad grave...Pero quien realmente está enfermo sos vos porque tu corazón no marcha bien; además, la ambición es una  mala artimaña porque es muy triste estar deseando que se muera alguien para cobrar su herencia....".
Al escuchar aquellas palabras Ezequiel saludó de muy mala manera a don Pancho y se  alejó rápidamente de aquel lugar. Poco tiempo después  se supo que Molina había fallecido y su tía vivió muchos años más.
Otro caso extraordinario sucedió a principios del año 1890, cuando llevaron a la estancia una joven señora atacada de las piernas.Ese día, como de costumbre, "El Porvenir" era una verdadera romería y una interminable fila de coches, volantas y sulkys estaban alineados frente a la entrada de la estancia de los Sierra.
Cuando el carruaje que conducía a Nicasia( tal era su nombre) se detuvo frente a la tranquera, un hermano de ella llamado Cipriano gritó a los presentes: " Por favor, alguno que me ayude a bajar a mi hermana, que no puede caminar..." Varias personas ayudaron a la mujer a descender del vehículo y con muletas, muy difícultosamente se podia mantener en pie.
En esos momentos Pancho Sierra estaba como siempre al pie del aljibe y al verla gritó con voz potente:" Déjenla sola, que venga hacia mí...".
Todos los presentes, asombrados, miraron a la mujer, que en su rostro tenía las huellas del dolor y las alternativas de su dolencia física.
Al escuchar las palabras de don Pancho Sierra,el hermano de aquella señora respondió: "Don Pancho, no puede caminar sola, mi hermana hace un mes que quedó tullida de repente...".
El taumaturgo, con la mirada fija en la mujer, volvió a repetir: " Déjenla sola....Caminá m'hija, caminá  que sola podrás llegar hacia mí....". Una fuerza superior impulsó a Nicasia y ante el asombro de todos los presentes pudo llegar sola hasta el aljibe famoso donde se encontraba don Pancho Sierra, quien en esos momentos decía: "La fe y la voluntad firme en Tata Dios nos ayudará siempre en las duras pruebas.....".
Luego le dió a beber el agua, la colocó la mano sobre la cabeza mirando siempra al cielo y al cabo de un rato la hizo sentar en un viejo 













No hay comentarios:

Publicar un comentario