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miércoles, 11 de febrero de 2026

El poder de la oración y la fe en Dios

La Hermanita Irma nos deja redactados estos testimonios verídicos

Mis queridos hermanos, puedo decirles que es muy rica en anécdotas la vida del Gaucho Santo de Pergamino y que muchas personalidades también concurrían a visitarlo.
Una tarde recibió la visita de Cosme Mariño y de Rafael Hernandez, quienes atraídos por los comentarios de los prodigios de don Pancho Sierra viajaron especialmente a Pergamino para conocerlo e invitarlo a la Escuela Espiritual "Contancia" en Buenos Aires.
Pancho Sierra, haciendo un paréntesis en su agotadora tarea, aceptó aquella invitación y concurrió varias veces a la Sociedad "Constancia" a escuchar disertaciones y también aprovechaba la oporunidad para atender gente de la capital, que se alegraba de sobremanera el tener el privilegio de tan honorable visitante.
Pero lamentablemente don Pancho disponía de muy poco tiempo, pues la gente lo reclamaba en Pergamino, donde lo llamaban "El Doctor del agua fría", "El gaucho Santo" o "El Resero del Infinito".
También recorría las localidades Arrecifes, Rojas y Salton donde pasaba largas horas en meditación en sus momentos de descanso, cuando el tiempo se lo permitía, en el lugar donde actualmente se encuentra el hermoso Balneario de Salto, en la Provincia de Buenos Aires. Según la tradición, don Pancho Sierra se sentaba a meditar donde actualmente se encuentra el manantial que desemboca en el río, justo al final del balneario.
También atendía a los creyentes en la casa de doña Camila Fernández, y en el humilde rancho de doña Honoria Luisa Camargo, quien estuvo a su servicio como ama de llaves, en la estancia "El Porvenir" y a quien don Pancho Sierra curó de una grave dolencia de la cual la ciencia ya había agotado todos los recursos para su curación.
La Sra. Camargo falleció a loa 105 años de edad y su hijo humilde vivienda se conserva actualmente frente al cementerio de Salto y en edte se conserva un vieje aljibe quien fue bendecido por Pancho Sierra cuando atendía a los creyentes en aquel lugar.
En esta forma, mis queridos hermanos espirituales, se desarrollaba la vida de Pancho Sierra, pero lo que verdaderamente seguía siendo misterio era el altillo de la estancia "El Porvenir" pues no siendo don Pancho, nadie nunca insistió en subir a ese lugar.
Se sabe muchas veces, encontrándose atendiendo gente al pie del aljibe, se detuvo de golpe y con paso firme se lo vió subir a altillo y hablar en voz alta allí encerrado; también se escuchaban latigazos o rebencazos que el taumaturgo desataba sobre los muros de aquel misterioso lugar. Luego de largos minutos descendía y continuaba ayudando a los creyentes y no faltaba oportunidad para que alguno le preguntara: "Maestro ¿a quién gritaba y a quién azotaba?....".Y don Pancho respondía con una sonrisa:" A los demonios que saco de encima de ustedes. a esos potros de espíritu rebelde que más de  una vez vienen sobre sus cuerpos...".
Don Pancho Sierra jamás recetaba nada, solamente aconsejaba tener la profunda fe en Dios y en Nuestro Señor Jesucristo, solamente en los casos muy difíciles imponía sus taumatúrgicas manos pues poseía el carisma de la curación y su grandiosa fuerza espiritual lograba levantar a los espíritus caídos y hasta hacer recuperar la salud en casos que la ciencia había desahuciado.
En más de una opotunidad vinieron a consultarle por enfermos que no podían llegar por sus propios medios a la estancia, y don Pancho, aparte de dar el diagnóstico de la enfermedad, les decía a los familiares :" Váyanse tranquilos, que cuando llegue a su casa se encontrará mejor, pues yo estaré con mis pensamiento pidiendo para él..."y así sucedía que al regresar el interesado encontraba mucho mejor al enfermo, tal cual lo había dicho don Pancho Sierra.
Corría el año 1878 cuando llegó a "El Porvenir"un hombre desesperado llamado Justino Aguero; venía procedente de los pagos de Areco a pedirla a don Pancho por su madre, que se hallaba muy grave. Ni bien llegó a la entrada de la estancia y se disonía a sujetar las riendas de su caballo en el palenque, don Pancho Sierra, que se encontraba como siempre atendiendo la larga cola a los pies del aljibe lo miró fijamente y le dijo:" Venís a pedirme por la salud de tr madre...pero ya no puedo hacer nada por ella, tiene muchos años y su misión ya termina.....Está esperando que tu regreses para entregar su alma a Dios....
Días después que a poco de llegar Justino de regreso a Pergamino, su madre había muerto.
Una mañana le llevaron a un niño de cuatro años gravemente enfermo: los padres estaban desesperados y venían de la vecina localidad de Arrecife.
Ese día, como tantos otros, una larga fila de creyentes esperaba turno para recibir la palabra de fe y la ayuda espiritual del famoso taumaturgo. Era tal la desperación de aquellos padres, que de inmediato todos les dieron lugar para llegar hasta don Pancho Sierra. 

Dios escucha la oración de don Pancho Sierra

La madre del niño llorando constantemente y casi de rodillas le rogó: "Don Pancho salve a mi  hijito, se lo pido por Dios,,,,hace dos días  que está inconsciente y no recupre el conocimiento,,,". El padre del niño también estaba desesperado y en sus ojos brotaban las lágrimas.
Pancho Sierra tomó al pequeño en sus brazos, le mojó la cabeza con el agua del aljibe y elevando sus ojos al cielo en voz baja decá la famosa oración; estuvo así varios minutos y todos los presentes también rogaba a la Santísima Virgen por aquel niño que prácticamente parecía sin vida con sus ojitos cerrados y que respiraba muy
pausadamente.
Don Pancho seguia orando con la mano puesta sobre la cabecita del pequeño cuando a los pocos minutos, ante el asombro de todos los presentes, el niño abrió los ojos y empezó a llorar.
La madre del pequeño, con enorme emoción, se
arrodilló frente a Pancho Sierra para agradecer la ayuda recibida, pero el taumturgo con mucho cariño la hizo incorporar y les habló de esta forma a aquellos padres angustiados:"Tata Dios me ha escuchado otra vez, pero ha este niño tienen que llevarlo a Buenos Aires para que lo vean los médicos pues necesitará una operación,porque tiene un pequeño tumor en la cabeza, pero no es cosa mala, sólo necesita ser operado, porque si lo dejan pasar, después sí que será peor.....Yo seguire pidiéndole a Dios para él y para ustedes....".

El poder de la oración y la fe en Dios

Varios días después se supo que todo lo que Pancho Sierra había pronosticado se había cumplido, pues el padre del niño volvió a la estancia "El Povenir" para agradecerle al Gaucho Santo toda la ayuda recibida y para comentarle que la operación de su hijito había sido todo un éxito y que el pequeño ya estaba fuera de peligro y completamene en franca recuperación.
Ya ven ustedes, mi queridos hermanos, la grandiosa obra que realizaba Pancho Sierra y el gran don de Dios que este hombre maravilloso poseía para ayudar a tantos enfermos del cuerpo y del alma y, como en este caso, para diagnosticar la necesidad de una operación por parte de la ciencia. Solamente con una oración y un vaso de agua llegó hasta hacerles devolver la fe a muchos seres que golpeados por las duras pruebas de la vida, la habian perdido.
A medida que pasaba el tiempo la fama del Gaucho Santo de Pergamino se iba agigantaba más y más y los prodigios de don Pancho Sierra eran comentados en todas las partes y una aureola de leyenda, misterio y misticismo rodeaba la figura del Patriarca de Pergamino.
Algo notable en la vida del taumaturgo que hay que destacar es que no se conservan escritos de su puño y letra y jamás nadie logró obtener un autógrafo suyo, como así tampoco fotografias, de las cuales se le conocen dos únicamente en toda su vida.
Otro caso muy comentado en Pergamino fue el de un miembro de la familia Ortiz Basualdo, que estaba desahuciado y que fue llevado a la estancia "El Porvenir" para que don Pancho Sierra lo ayudara por lo menos a no sufrir, pues 
el enfermo padecía terribles dolores estomacales y prácticamente no comía. A los pocos días de aquel encuentro con el Gaucho Santo el enfermo se fue recuperando y vivió muchos años más.
Además, siempre el taumaturgo recomendaba a los creyentes rezar la oración y tomar agua en ayunas con nuestra fe en Dios Todopoderoso.









































































 











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