Un testimonio elocuente de defensa para la Misión
"!La calumnia y la mentira son el arma de los perversos y los envidiosos.....No las usemos jamás!"
Cuando la Madre Maria fue llevada por sus falsos acusadores ante la Justicia Federal, acusada de ejercicio ilegal de la medicina, el juez que intervino en estos juicios (el último, realizado en los Tribunales de La Plata ) falló a su favor, pero con el correr de los años la fotografía tomada de los archivos policiales en la época de la sala de " Curanderismo y Adivinación".
Hasta que en el año 1971, merced al empeño y lucha del señor Miguel Maresco(Hno. Miguel)
y de la Comisión del Culto, dicho cuadro fue retirado de ese lugar.
No cabe duda que Miguelito fue y es el defensor número uno de la Misión de la Madre Maria, y ahora del Triángulo Espiritual, ya que es por todos bien conocida la trayectoria del joven predicador en defensa de la Misión. Basta recordar los fuertes debates que Miguelito realizó en televisión, en revistas, periódicos, radio y realizando películas que limpiaron y enaltecieron sobre todo la personalidad de la Madre Maria, y también difundiendo, por medio de los libros del Culto esta hermosa Misión en toda América.
Oración a San Ignacio de Loyola
Anima CHRISTI
Alma de Cristo, santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Agua del costado de Cristo, purifícame.
Pasión de Cristo, confórtame.
Oh, buen Jesús! Óyeme
dentro de tus llagas escóndeme.
En la hora de mi muerte llámame y mándame ir a tí
para que con tus santos te alabe
por los siglos de los siglos.
Amén
Quien lea esta oración en familia, la difunda y la lleve sobre sí, será protegido por el Divino Maestro Jesús, contra cualquier maldad.
Señor Jesucristo
Hijo de Dios vivo, que por la voluntad del Padre y con la coperación del Espíritu Santo dísteis por vuestra muerte la vida al mundo. Libradme por este sagrado cuerpo y preciosa sangre de todos mis pecados y de todos mis males.
Haced que yo esté siempre unido inviolablemente a vuestra ley y no permitais que me separe nunca de vos.
Tú, que vives y reinas con el mismo Dios Padre y Espíritu Santo, protege mi casa, mi familia, aleja mis enemigos, dadme fortaleza para la lucha cotidiana de esta vida y por mediacion del alma poderosa de don Pancho Sierra, que fue un verdadero cristiano, no me desampares por todos los siglos de los siglos.
Que asi sea
Pancho Sierra, nunca olvidaré ni tu estancia ni tu aljibe, ni tampoco el sonido de la campana que retengo en mis oídos.
Ese hermoso manantial y tu famoso altillo quedarán grabados por siempre en mi corazón.
Por siempre estarás en mi pecho,
en mis ojos tendré la visión
del azul de tu divina mirada
que acaricia mi alma
como el agua fresca
de tu bendición.
Eva Romero de Torres
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