Tenemos también el caso de la Madre MARIA, a qien yo tuve la dicha de conocer desde que era muy pequeña, pues udes saben muy bien que yo nací en este hermosa Mision y desde muy pequeñita mi madre me llevaba a la casona de la calle Rioja 771 y tabién al Templo de Temperley, donde predicaba la querida Madre María. Justamente estando un día en la casona de la calle Rioja pude presenciar algo realmente notable. Corria el año 1926 y ese día la Madre María daba conferencia en Rioja cuando le llevaron a una mujer deshauciada con una infección en el cuero cabelludo.La habían tratado muchísimos médicos, había tomado infinidad de remedios seguido mucho tratamientos sin encontrar solución a su gran dolencia. Recuerdo que tenia la cabeza envuelta en una toalla y cuando estuvo al frente de la Madre María la llevó hasta la pileta y cuando se quitó el envoltorio de su cabeza realmente impresionaba y hasta un olor desagradable despedía y cuando terninó nos mostró con una palangana y en presencia de todos le dió el último enjuague y cundo terminó nos mostró lo había quedado en el agua, observando que
habían quedado gusanos de su cuero cabelludo aquella desdichada mujer, pero a los pocos día se había curado totalmente.
Sin embargo, mis queridos hermanos, a pesar de testimonios tan significativos como el que que ac,abo de narrar, vieron que yo mima fuí testigo, hay persons que hoy en día creen
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