¿Pancho Sierra era un PROFETA?
¿Qué significa ser profeta?
"Profeta es la persona, hombre o mujer, a través de la cual habla el espíritu. Es la persona que recibe una vocación especial para que se ponga al servicio de la verdad infinita y transmita con fidelidad lo que Dios quiere comunicar a los demás a través de sus labios".
Así describe al profeta el escritor Alfonso Uribe en su libro titulado " Carismas",editado en Colombia.
No cabe ninguna duda que don Pancho Sierra poseía ese maravillo don, pues Dios hablaba por su medio y todas sus profecías fueron exactas. Además, era tan humildeque jamás se le oyó decir que poseía tal o cual poder, solamente se limitaba a explicar que estaba cumpliendo con una hermosa y sacrificada misión para ayudar al prójimo.
El escritor Uribe sigue explicando en su libro: "Creemos en el Espíritu Santo,señor y dador de la vida....Que habla por los profetas tiene muchas modalidades y abarca muchos aspectos. Unas veces corrige y amonesta y otras alienta y reconforta. Muchas veces amenaza con castigar a quienes no quieren permanecer fieles. Otras, anuncia el perdón y la cesación de las penas. Invita al amor, corrige los errores, muestra las exigencias y da valor al profeta para que haga las denuncias necesarias sin miedo a la persecución, aún a la muerte".
En una palabra, el profeta habla en nombre de Dios para amonestar, corregir, orientar y para comunicar todo lo que el Señor quiere tranmitir a su pueblo a través de él.
El profeta no es un predicador como tantos otros. No se limita a comunicar una doctrina evidente en si misma, sino que transmite un mensaje exigente y que encuentra resistencia en muchos.
Por la grandeza de su misión y por las dificultades que entraña su fiel desempeño, el profeta debe ser humilde, asiduo en la oración y el recogimiento y de una gran fidelidad para no alterar el mensaje de Dios.
Tenemos el caso del profeta Jeremías, un verdadero modelo tanto en la manera de concebir su misión como en la forma de desempeñarla. "Entonces me fue dirigida la palabra de Yahveh en estos términos; "Antes de haberme formado yo en el seno materno, te conocía , y antes que nacieses, te tenía consagrado y profeta de la nación te constituí".
Yo dije: "Señor Yahveh! Mira no sé epresarme, que soy un muchacho"....Y me dijo Yahveh: "No digas soy um muchacho, pues adonde yo quiera que te envíe irás, y todo lo que te mande dirás y harás, no les tengas miedo, que contigo estoy para salvarte....".
Entonces alargó Yahveh su mano y tocó mi boca y luego me dijo: "Mira que he puesto mis palabras en tu boca. Desde hoy mismo te doy autoridad sobre las gentes y sobre los reinos para extirpar y destruir, para perder y derrocar, para construír y plantar" (Jer. 1,4 --11).
Jesus, el Profeta
Jesús es el profeta simplemente, el Salvador absoluto, escribe Rahner. Él es la palabra encarnada, el maestro, el camino, la verdad y la vida.
Él recibió la plenitud del Mensaje y lo transmitió con fidelidad absoluta, con valor insuperable y con un amor y poder infinitos.
Jesus es el profeta por antonomasía, es el profeta escatológico, el último, no superable en una historia ulterior de la Salvación y de la Revelación y, en ese sentido, al profeta simplemente (Rahner).
Cuidado con los falsos profetas
Pero como al lado del profeta verdadero aparece frecuentemente el falso y mistificador, tenemos que tener mucho cuidado para no engañarnos.
No todo lo que se llama profecía es verdadero y auténtico. La Sagrada Escritura nos habla de los falsos profetas y nos cita casos de profecías espurias. Lo mismo sucede en todos los tiempos.
Encontramos, por ejemplo, al caso del falso profeta Azarías, que era enemigo de Jeremías. Aquel falso profeta dijo a Jeremías;" Todo es falso lo que dices, no te ha enviado Yahveh".
Logró que "todo el pueblo desoyera la orden de Yahveh de quedarse en tierra de Juda"(Jer. 43, 28).
El Señor anuncia que en los últimos tiempos "se levantarán muchos falsos profetas que engañarán a muchos "(Mat. 24-11)
San Pedro nos pone en guardia contra estos falsos profetas:" Como hubo en el pueblo profetas falsos, así habrá falsos doctores que introducirán sectas perniciosas que llegarán hasta negar al Señor que los rescató, y atraerán sobre sí una pronta perdición..."(Ped. 2,1y2).
El Apocalipsis nos habla del falso profeta,"de cuya boca salen tres espíritus inmundos como ranas"(16,14).
Pero ese falso profeta es vencido en la batalla de Argamedón y lanzado con la bestia al lago de fuego que arde con azufre(19,20 y 21).
Pero si Jeremías quien habla con mayor claridad de los falsos profetas y decribe un cuadro que muy bien puede aplicarse a nuestros días: "Dije yo : !Ah, Señor Yahveh! Pues he aquí que los profetas están diciéndoles: No veréis espada, ni tendreis hambre sino que voy a daros paz segura en ese lugar".
Y me dijo Yahveh: "Mentira profetizan esos profetas en mi nombre sin haberlos enviado yo ni le he dado instrucciones, ni les he hablado.
Visión mentirosa, augurio futil, y delirio de sus corazones os dan por profecia. Por tanto, así dice Yahveh, tocante a los profetas que profetizan en mi nombre sin haberlos enviado yo: No habrá espada ni hambre en este país, con espada y con hambre serán rematados los tales profetas. Y al pueblo que profetiza : Dejad de poner a vuestra lista al Santo de Israel"(30,10,12)
Basta ver del desfile de gente que pasea delante de todos los a divinos que pululan en todas partes para ver reiterada esta escena.160