Capítulo 29
Diferencia entre Magnetismo e
Hipnotismo
Este trabajo no encierra mucho desenvolvimiento, pero, como mismo en los medios espíritas, existe mucha confusión al respecto de estas dos modalidades de aplicación fluído-telepática, juzgamos útil escribir este capítulo para señalar las diferencias existentes entre una cosa y otra.
Por ejemplo: cuando se habla de hipnosis, no se sabe si se trata de un fenómeno provocado o espontáneo, hipnótico o magnético.
Mucha tinta ha sido gastada tratando de las diferencias entre una cosa y otra, y hoy, en los medios cultos del espiritualismo, es considerado clásico y obligatorio el conocimiento de estas diferencias.
El hipnotismo se oficializó con el inglés Braid, quien lo definió así:"un estado particular del sistema nervioso, determinado por maniobras artificiales tendiendo por la parálisis de los centros nerviosos, a destruir el equilibrio nervioso"
Durand de Gross completó esta definición diciendo :" Un estado fisiológico que consiste en una acumulación anormal de fuerza nerviosa en el cerebro , provocado por medios artificiales o resultante de un estado patológico"
La acción hipnótica, por tanto, busca el cerebro,donde provoca una acumulación de fluídos que, a su turno, determina un estado congestivo fluídico cerebral; este estado destruye la actividad mental consciente, anula el pensamiento,dejando al paciente a entera
disposición del operador.
Hipnotización y fascinación son sinónimos porque el sueño hipnótico es provocado justamente por procesos que cansan o deslumbran los órganos de los sentidos: fijación de objetos brillantes, superficies pulidas, luces, rumores, posiciones forzadas de los ojos,o también, sugestiones.
Como ejemplo, véase la demostración práctica al final del capítulo.
Por otro lado, el hipnotismo no busca solamente el bienestar del hombre por la cura de sus males sino también la exhibición de fenómenos psíquicos o meras pesquisas del campo subjetivo del alma humana.
Por tanto, conforme su uso, podrá ser o no nocivo a la salud y al bienestar fisico del hombre y no agrega elemento alguno de colaboración a su evolución espiritual.
El magnetismo, por el contrario, en todos los casos de perturbación física, busca justamente el restablecimiento del equilibrio nervioso y no sirve para exhbiciones,sobre todo por el hecho ya explicado que sus resultados no se presentan inmediatamente, mas son demorados y discretos.
En cuanto a los hipnotizadores, dice Bué, "dirigiéndose especialmente en el cerebro, procuran echar fuera de su equilibrio a los centros nerviosos, los magnetizadores, tratando cuidadosamente el encéfalo y concentrando toda su acción sobre el epigástrico y el sistema nevioso glanglionar, se empeñan en equilibrar de la mejor manera la corriente nerviosa, de modo que obtenga la más elevada expresión de la autonomía funcional del ser".
En el estado de sonambulismo que ambos provocan, si bien que por procesos desiguales, las diferencias son todavía más notables: en el sonambulismo provocado hipnóticamente, el sensitivo, en vez de estar concentrado, devanea y, por eso es estéril en lo que se refiere a las manifestaciones psíquicas de lucidez (clarividencia, clariaudiencia, etc.)
En los casos de letargía, se extinguen los sentidos físicos; el cerebro no transmite ni recibe impresión alguna y el sensitivo no reacciona a ninguna impresión psíquica; al paso que en el sonambulismo magnético,él se concentra se cierra para las cosas exteriores, se abre para las impresiones del mundo invisible, pudiendo transmitir de él todo lo que se ve, oye, siente y comprende, haciendo mismo predicciones, profecías, etc.
Del punto de vista espírita, se comprende bien lo que en estos dos casos pasa; el paciente hipnotizado, no se exterioriza del cuerpo y cae en estado de perturbación psíquica; está hipersensibilizado, más inhibido de ver, oír o sentir algo del mundo físico; al paso que el paciente magnetizado se desprende,se exterioriza; está realmente en trance de sonambulismo y, por eso, es que es sensible a las cosas del mundo hiperfísico.
Todo eso el individuo que da pases precisa saber para evitar consecuencias desagradables en las aplicaciones, como también para poder clasificar las informaciones o manifestaciones producidas por el paciente, cuando está magnetizado.
Ya vimos que si se actúa violenta y directamente sobre el cerebro y centros sensoriales, como en el hipnotismo, se provoca perturbaciones; fenómenos neuromusculares como espasmos, convulsiones, letargías, catalepsias,etc. Ademas de la anulación de la consciencia y del pensamiento; el paciente queda suspendido entre los dos mundos, sin consciencia en este y sin lucidez en el otro; más si se actúa sobre los centros vegetativos, preferentemente sobre el plexo solar, dejando que la naturaleza orgánica reaccione, la conciencia individual aumentará y las facultades psíquicas se desdoblarán, manifestandose fenómenos de lucidez: videncia,audiencia, premonición, etc.
No hay espacio en este pequeño volumen para tratar en detalles en los procesos de magnetización. Tales conocimientos, como también los referentes a la constitución y al funcionamiento del organismo humano, los lectores podrán obtenerlos consultando obras técnicas sobre el asunto.
Nos limitamos a decir que el hipnotismo no debe interesar a los espíritas, que siempre buscan el bien del prójimo y sus necesidades. Entre tanto, no siendo buenos médium y deseando aún así, cooperar en el campo de las curas, dedíquense a los pases materiales, campo muy vasto donde podrán prestar buenos servicios; mas si recibieron la dádiva sagrada de la mediumnidad curativa, dedíquense a los pases espirituales, que son los más perfectos, más útiles y positivos y los más capaces de realzar el beneficio de que tanto necesita la humanidad sufriente.
La regla fundamental del hipnotismo es cansar los ojos y después dominar la mente del paciente por medio de sugestiones; hacer mirar hacia un objeto brillante colocado un poco encima de la horizontal de los ojos para cansar los párpados y cuando el paciente demuestra cansancio, comenzando a pestañear, comezar con las sugestiones de que está con sueño, que es mejor cerrar los ojos.,etc. repitiéndolas siempre hasta que el obedezca; consiguiendo eso, vasta transmitirle por la palabra las sugestiones u órdenes que desea. Hay, con todo, otros métodos.
Para utilizar prácticamente este conocimiento sin sumisión a terceros, practica la hipnosis como sigue;
# Recostado en silencio, en un lugar oscurecido con una pequeña lámpara roja al frente, un poco por encima de la altura de sus ojos, más o menos, a unos tres metros de ditancia.
# Respirar, dejando los pensamientos divagar por unos minutos.
# Relajar todo, comenzando por las piernas.
# Mira la lámpra roja y comienza con las autosugestiones, dando órdenes al subconciente para que los ojos se cierren cuando cuente hasta veinte. Repettir la órden varias veces.
# Si no se duerme, cerrar los ojos y aguardar, porque el efecto condicionado, funcionará por el subconciente.
# Cuando se cierran los ojos sin dormir, se entra en prehipnosis, conservando la conciencia y pudiéndose continuar actuando sobre el subconsciente hasta la hipnosis normal.
# Otras veces, bastará recostarse y comenzar a contar para entrar en ese estado.
# En la prehipnosis, conviene siempre dar al subconsciente sugestiones u órdenes claras y simples y siempre útiles como corregir defectos, olvidar manías, sanar dolencias, adquirir virtudes, etc.,imaginándose así mismo sin los defectos y con las virtudes deseadas.
En la fase de hipnosis normal, estas sugestiones dominarán la mente e influirán sobre el cuerpo en el sentido de su realización.
Para volver, vasta querer y haber marcado el tiempo justo en la prehipnosis.
Ningún peligro habrá de no despertar, porque aunque no lo quisiese, el subconsciente intervendrá, porque no se está bajo la dirección de extraños.
Para garantizar mejor éxito, conviene, aún durante el día antes del ejercicio, fijar la mente en lo que se quiere hacer, para que el subcosciente tome nota y no intervenga en el momento justo, utilizando sus propios elementos de archivo.
En el caso de vicios, etc., sino hay sinceridad y deseo de librarse de ellos, no habrá éxito en el trabajo.