Como vimos más atrás, la fuerza que mantiene la vida orgánica es captada en el exterior, y el espíritu va utilizándola en la medida de las necesidades, concentrádolas, dispersándolas aquí y allí, siempre con el propósito de mantener el equilibrio y la tonalidad del cuerpo.
Vimos también que el magnetismo es una de las manifestaciones de esa fuerza, y que aplicado sobre el cuerpo humano bajo la forma de pases, le aumenta el caudal de esa energía vital, restableciendo, en ciertos casos, el equilibrio funcional, la tensión y la totalidad de lo organismo.
Más, infelizmente, la medicina oficial despreció ese elemento de cura y siempre caminó en rumbo diferente, prefiriendo introducir en el organismo dosis macizas.
Esas drogas difícilmente se tornan asimilables y para evitar que se depositen en los órganos, para mantenerlas en suspensión y poder expulsarlas, el organismo realiza un esfuerzo tremendo, que se torna todavía mayor cuando la introducción es hecha por los múculos y las venas, sobrecargando diversos órganos,hígado, riñones,intestinos, piel,etc.,destinados a la clasificación, selección y eliminación natural espontánea de los alimentos, y residuos tóxicos, órganos esos que son verdaderos centinelas puestos en la defensa del cuerpo.
Sí, en ciertos casos, esas drogas dan buenos resultados, por ejemplo, vacunas, con la formación de anticuerpos, en la mayoría de ellos, itoxican.
Cuanto más evoluciona y se torna sensible, tanto más el individuo sufre los efectos de esas drogas, que producen casi siempre intoxicaciones más o menos graves; y tanto más también se acentúan las idiosicracias como tales medicamentos, que obligan al organismo a repetidos y dolorosos procesos de eliminación, bautizados de molestias, hoy en día acrecentadas por la medicina con el extenso y pintoresco rol de las alergias, que muy frecuentemente son modalidades de eliminación.
El medicamento es también masa de energía condensada y su introducción en el órganismo, en dosis macizas, naturalmente producirá perturbaciones vibratorias de las más variadas naturalezas.
En este particular, los espíritas ya están más evolucionados, porque, en general, adoptan la homeopatía, terapéutica puramente dinámica, que dosifica y regula de forma hábil el agente a introducir en el organismo y, así, provoca reacciones controladas, compatible con las resistencias orgánicas y no capaces de producir desequilibrios funcionales.
La regla áurea de las curas fue dictada por Hipócrates en Grecia unos cuatro siglos antes de Cristo y es así formulada en latín:" Natura medicatrix, quo maxime vergunt co ducenda per loco convenientia" que se traduce por: "La Naturaleza cura, más sus efectos deben ser sustentados, auxiliados y dirigidos convenientemente"
Hay algunas ramas del conocimiento médico que siguen la regla, pudiendose citar, entre ellas, la fisioterapia (cura por el agua, por el calor, por la dieta, por corrientes eléctricas,rayos y ondas sonoras,etc.),y también el magnetismo que, de los agente naturales conocidos, es uno de los más eficientes y accesibles, desde siempre la medicina viene estudiando y experimentando una serie de procesos, teorías y sistemas de cura,siendo cierto que alcanzó un estado de cierto escepticismo, en que hoy los médicos ya no adopan más "escuelas" fijas e irreductibles; son libres tiradores que echan mano a todo aquello que va surgiendo como panaceas químicas y novedades maravillosas, siempre en busca del ideal que jamás alcanzan.
Ahora,desde este punto, es necesario que los científicos vuelvan, rememoren el camino recorrido, no sin gran mérito y comprendan que los problemas, siendo de fondo espiritual dinámico, no pueden ser resueltos por inoculaciones sistemáticas de drogas químicas; que estudien los fundamentos de la creación universal y consideren que solamente teniendo en cuenta la existencia del trío espíritu-energía-materia; podrán penetrar el problema y encontrar para él solución adecuada.
Esta fue además, la misión de Freud que,infelizmente, no penetró en el interior del problema,dejando de considerar el elemento "espíritu" como factor fundamental. Tres etapas importantes ya fueron transpuestas por la medicina oficial: 1) El descubrimiento de los microbios de Pasteur 2) La inmunologia teorizada por Herlich, 3) Los antibióticos, vulgarizados por Fleming. Todas apróximandose cada vez más, de los factores imponderables.
En una etapa más avanzada, el Espiritismo será de gran auxilio, explicando el origen de las molestias, clasificándolas convenientemente y demostrando sus ligaciones y dependencias con las fallas morales del Espíritu humano, propias, además, de las etapas primarias de evolución en mundos inferiores, de los cuales este planeta es un expresivo ejemplo.
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